Almería Cooltural Gotele

Shinova ejerce de nueva figura del indie a su paso por el ciclo de conciertos de Cooltural Go!

La nueva noche de la programación de Cooltural Fest y el Área de Cultura la abrieron los abulenses Gotelé, que también convencieron con su toque más emocional y con gusto por los medios tiempos

Las palabras ‘relevo generacional’ son aplicables a tantos aspectos de la vida que la música no es ajena a ello. En este ámbito, sobre todo, se suele emplear cuando todos los festivales del país se llenan con los mismos nombres que los han copado durante más de una década y no se atisba una nueva hornada que pueda ocupar ese sitio de manera progresiva y natural. En algunos géneros musicales es mucho más patente que en otros pero ayer quedó claro que no va a ser así en el caso del indie mientras surjan bandas con el poder magnético que transmite Shinova, avalado por su colección de días consecutivos de ‘entradas agotadas’ en la madrileña La Riviera hace unos meses y su número uno en los discos más vendidos con su reciente ‘La Buena Suerte’. Junto con los abulenses Gotelé, que no desmerecieron, protagonizaron una nueva cita del programa de conciertos de Cooltural Go!, que organizada Crash Music y el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería.

Si los grupos teloneros siempre tienen que ‘pelear’ con aquellos que llegan apurando demasiado la hora o que no están por la labor de dejarse sorprender por bandas que no conocen, ayer Gotelé tuvo que hacer frente también a la primera parte del partido de la selección española de fútbol, que protagonizó alguna de las referencias en las palabras de ambos vocalistas a lo largo de la noche. Pese a todo, la actuación de los de Ávila se puede considerar como un buen gol por la escuadra a tener de la satisfacción y la comunicación obtenida desde el escenario con un público, el sentado, ávido de escuchar a Alfonso López Guío, Alberto Fernández Cavero, Alberto Blázquez y Manuel Achaques.

Con un repertorio cimentado en ocho de los diez temas de su último disco ‘Alebrijes’, Gotelé arrancaría con una muy propia ‘Frente Al Mar’, con todos los clichés e ingredientes necesarios para ser un tema de golpeo directo y enérgico. Sin embargo, lejos de caer en una sucesión de repeticiones, la banda demostraría una personalidad y versatilidad elogiable con ese fraseo con ascendencia de compás de vals en ‘El Show’, el break oscuro hacia la coda de ‘Sigo Aquí’, dedicada a quienes hacen posible la música en directo en estos tiempos covídicos o ‘Centeno’, concesión a su primer LP, un tema dedicado a su Castilla natal, “que nos salió más fuerte que las jotas de nuestra tierra”. Un apego que también se deja notar en su último disco, grabado una bodega de Aranda de Duero, como explicaría antes de ‘Misiones Suicidas’, medio tiempo con sonoridad acústica.

Un punto de inflexión hacia la reflexión y lo introspectivo, que tuvo su lado reivindicativo con la necesidad de tomar conciencia de la frecuencia de las enfermedades mentales en ‘Una Voz’. Era el momento de encarar la salida del concierto y lo hicieron enlazando ‘Fantasmas’, argumentada en el mundillo musical, y ‘Nadie’, muy festiva y celebrada. Para los bises, sin la pantomima de entrada y salida y que también haría Shinova, quedaría ‘Paramera’, de su Ep de 2017, ‘Las Cubas’, un homenaje a toda la joven generación que tuvo que salir fuera a causa de los efectos de la crisis del ladrillo y ‘Distancias Cortas’ como despedida final.

Shinova, una sucesión de ovaciones

Dice mucho de la capacidad de atracción o de la entrega al grupo por parte del público cuando todos y cada uno de los arranques de una canción llevan aparejados suspiros, vítores y gritos de celebración, como si todas pudieran parecer el último tema del concierto, como si todas fuesen ese ‘hit’ que les ha llevado a la fama. Pues eso ocurrió con el concierto de Shinova, compuesto por Gabriel De La Rosa (voz), Ánder Cabello (bajo), Daniel Del Valle (guitarra), Erlantz Prieto (guitarra) y Joshua Froufe (batería).

Un repertorio centrado pero bien equilibrado con casi una decena de temas de su último disco ‘La Buena Suerte’ y con miradas cercanas a los dos anteriores, su ‘Volver’ de 2016 y ‘Cartas de Navegación’ de 2018. Quizá sorprendió que no hubiera un guiño hacia ‘Ana y El Artista Temerario’ pero tampoco repercutió en la satisfacción de los asistentes.

En términos generales, la banda optó por agrupar los temas nuevos por parejas, alternando con anteriores por bloques. Así, ‘Puedes Apostar Por Mí’ y ‘Gigantes’, con la que ya tenían al público en el bolsillo, abrieron una actuación a la vieja usanza, sin parones ni efectismos teatrales. Que la voz de Gabriel es uno de los grandes secretos del éxito del grupo queda evidenciado en temas como ‘Cartas De Navegación’ o ‘Niña Kamikaze’, temas basados en un equilibrio entre la urgencia y las melodías, en un punto de inflexión sostenido que hace que la atención nunca desfallezca.

‘Palabras’ y ‘Solo Ruido’, con una evidente influencia de los irlandeses U2 y con ligeros y cuidados efectos de sonido y voz, protagonizó el siguiente tándem antes del puente y estribillo incendiario de buenos recuerdos de ‘El Álbum’ y el carácter hímnico y porte de crooner español de los setenta de ‘Volver’. En mitad del concierto, la mecha siguió prendida con la base contundente sobre la que se desliza la adictiva melodía de teclas de ‘En El Otro Extremo’, de grandes hechuras, mientras que el ágil tempo de la siguiente mantenía ‘La Sonrisa Intacta’.

Bellas armonías vocales y limpieza de teclas para ‘Doce Meses (El Año del Maravilloso Desastre) y puro fuego y aires tribales, bombo en medio incluido para ‘Torre De Naipes’. Fue un derroche de fuerza antes del toque reflexivo de ‘Ovnis y Estrellas’, espacial y especial, reposado antes del doble trallazo de ‘Para Cambiar El Mundo’ y, sobre todo, ‘Mirlo Blanco’, incontenible y efectiva.

En un desarrollo más natural, sin el consabido ‘parón’, los bises fueron para la circunspecta ‘Qué Casualidad’, para cerrar con dos temas repletos de esperanzas y buenos deseos, que nunca vienen mal después de lo pasado desde marzo del pasado año, como ‘Ídolos (Los Mejores Momentos Están Por Llegar)’ y ‘Te Debo Una Canción’, interpretada con la promesa de una próxima revisita con plena normalidad.