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Pedro Pastor y Lena Carrilero inauguran por todo lo alto una nueva temporada de Palabra de Músico

Los cantautores madrileño y almeriense conquistaron anoche el Teatro Apolo con una mezcla de canciones y sentimientos de libertad en una nueva cita de otoño del Área de Cultura

La música como denominador común de las emociones vitales en cada uno de los momentos. También en los más difíciles, como en los vividos la pasada primavera. La música como refugio y como sentimiento liberador. Con ese espíritu se subió Pedro Pastor anoche a las tablas del escenario del Teatro Apolo el ciclo Palabra de Músico. Una cita que se enmarca dentro de la programación del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento y un formato creado por Kuver Producciones, que permite conocer al protagonista de la velada de forma más íntima y cercana con una entrevista previa, en este caso realizada por el cómico Pepe Céspedes y que contó también con la actuación de la almeriense Lena Carrilero.

Una noche mágica donde las canciones sonaron con el encanto de un deseo de libertad entre iguales y sin odios. Tal y como quedó reflejado también en la entrevista inicial. En un ambiente distendido y de buen humor, Pedro Pastor subrayó la importancia de la responsabilidad civil que tiene cada persona, “que se multiplica en el caso de las personas que nos situamos delante de un micrófono”, habló de la relación con su padre, el también afamado cantautor Luis Pastor, confesó su amor por la música afrocaribeña, “herencia de los esclavos que llegaron a Cuba”, y también que, en privado, hace sus pinitos con letras de corte urbano, “reggetrap”.

Al final de la conversación, calificó de “bochornosa” la situación política actual “porque son quienes nos representan y creo que están muy alejados de la realidad” y alabó el “poder subconsciente de la música”, en referencia al legado trascendental de personas como Pau Donés, al hilo del documental de Jordi Évole.

A continuación, era el momento de Lena Carrilero, que ya fue encargada de abrir uno de los conciertos de Rozalén en el Auditorio Maestro Padilla y, este mismo verano, el de El Kanka en el Recinto de Conciertos del Ferial. Pero anoche, tenía además un componente emocional especial, ya que “Pedro y yo nos conocimos cuando los dos teníamos 17 años, en un bar de cantautores de Sevilla”. Desde ese momento, en estos nueve años han coincidido en Madrid, Barcelona, Italia e

incluso hicieron una gira ‘mochilera’ por Argentina con el también autor Fran Mariscal.

Con la cercanía que le caracteriza, Lena estrenó un tema compuesto recientemente con el nombre de ‘Tierra Mojada’, con la historia de amor positiva ‘Etéreos’ y con la pegadiza y concluyente ‘Extraña Normalidad’, con la que reflejó sus sensaciones al volver a salir al aire libre tras los meses de confinamiento, en los que decidió dejar Madrid para volver a casa. Una notable canción con referencias a la sal de las playas almerienses mezcladas con Bob Dylan con la que cerró, al menos de manera momentánea, su paso por Palabra de Músico.

Acompañado por su inseparable multi instrumentista Álvaro Navarro, Pedro Pastor salió al escenario y golpe a golpe, verso a verso, demostró por qué a sus escasos 26 años es ya un cantautor sólido y convincente, casi de manera total, porque además de sus letras, del profundo conocimiento de la música y ritmos del folclore latinoamericano y el clasicismo de cantautor, también es capaz de embarcarse en ritmos más actuales y con una capacidad de afinación y un timbre de voz límpido y preciosista.

Con estos mimbres, apostó por una enérgica entrada con ‘Mi Grito’ y ‘Huapango’, ambas de su último disco, ‘Vulnerables’, casi profético título si tenemos en cuenta que el álbum vio la luz un año antes del estallido de la pandemia. ‘Amar’ cambió la mirada hacia el interior un tema de ascendencia casi bluesera, pero con una coda de rumba que evidencia la falta de fronteras en la forma de crear. Inspirada por la comunidad indígena del sur de Bolivia y norte de Argentina, ‘Mariana’ y la chacarera ‘El Baile’, con participación popular con las palmadas, sirvieron para continuar un viaje que haría escala en la memoria, al invitar al escenario, de nuevo, a Lena Carrilero.

Juntos, interpretarían el tema ‘Río Salvaje’, de ella, y ‘Sin Flor’, de él, celebrada por un patio de butacas cada vez más metido en el concierto. Tras este punto álgido, llegó el momento de la escucha atenta ya que Pedro confío al público almeriense dos temas inéditos, ‘Vueltas’, a solo guitarra y voz con un ligero guiño a ‘la chicha y limoná’ de Víctor Jara, y la sentida ‘Les Olvidades’, dedicada a los asesinados y oprimidos en la Guerra Civil. Uno de los aplausos más extensos de la velada.

Para levantar la moral de ‘la tropa’, llegaría la cumbia festiva de ‘Desnudémonos’ (antes había confesado que Colombia era su país favorito, “porque es el más diverso de toda Latinoamérica y la mayor riqueza del ser humano es su diversidad”), con su mantra “empecemos libres por arrancarnos los miedos”, para terminar la actuación con el canto corolario de ‘Viva La Libertad’.

En el tiempo de bises, Pedro Pastor tiene la sana costumbre de cantar una canción entre el público. Dadas las circunstancias, se conformó con el filo del escenario con la ‘Mariposa de Noviembre’, de su padre Luis Pastor. El concierto culminaría con el recitado rapeado y tratado de principios que es ‘Desaprendiendo’, para cerrar ‘Bailando’, el mismo espíritu de alegría y esperanza con el que comenzó la noche.