Almería teatro infantil Luppo

Los niños disfrutan con las enternecedoras historias de ‘Luppo’ y el teatro de títeres en el Apolo

Con los personajes hechos con cartón, el espectáculo fue nominado a los Premios Max y ha permitido vivir un domingo cultural en familia

Con el cartón como material para los títeres y el atrezzo como protagonistas se ha representado hoy en el Teatro Apolo la obra ‘Luppo’, pensada para pasar un domingo muy familiar. Un abuelo recibe la visita el joven amigo Tulún y a través de estos encuentros le va contando historias de su vida que no son más que experiencias enriquecedoras para los pequeños espectadores.

A lo largo de 50 minutos, se han ido sucediendo los encuentros, salpicados de las aventuras con las que hace ‘flashback’, en unas secuencias en las interactúan los títeres con los dos actores que les dan vida. Una enternecedora historia que ha hecho las delicias de los más pequeños, en la paulatina reactivación de la vida cultura, siempre con las máximas medidas de seguridad y enmarcado en la cultura segura.

Dirigida por Óscar Ferreira y con guión de Andrea Bayer, ‘Luppo’ fue nominado a los Premios Max en la categoría ‘Mejor Autoría Teatral’ y ganó el Premio al mejor espectáculo infantil en la Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo. En el plano estético brilla por el uso del cartón, tanto en los personajes como el resto de la escenografía y atrezzo. El cartón, material cotidiano, vulgar y a priori sin atractivo, cobra relevancia en ‘Luppo’ para, partiendo de su sencillez, definir un espacio que como la historia de ‘Luppo’, es cálido, acogedor y familiar.

La sinopsis es la siguiente: Luppo es un hombre mayor que vive solo y todos los días, a las doce en punto del mediodía, enciende su gramófono y escucha ópera. Siempre la misma canción. Tiene un amigo, Tulún, un niño que también todos los días le lleva el pan, las especias y el periódico. Y todos los días Luppo le relata una historia de su vida a Tulún. Una mañana Tulún llega con la compra y Luppo no está…

La representación ha corrido a cargo de la compañía Baobab Teatro, en una obra enternecedora que ha llenado de emociones el Teatro Apolo.