Cultura Coro Pedro Mena

Las voces puras de los coros Pedro Mena y Escolanía del Valle multiplican la belleza del Claustro de la Catedral en un gran concierto

Música y patrimonio histórico se dieron la mano en la primera cita tras el acuerdo alcanzado entre el Obispado de Almería y el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería

La expectación era máxima y el aforo ya estaba casi al completo incluso media hora antes del inicio del concierto. Tal y como anunciaron el obispo coadjutor de Almería, Antonio Gómez Cantero, el deán presidente del Cabildo de la Catedral, Manuel Pozo Oller, y el concejal delegado del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, Diego Cruz, al comienzo de la semana, el Claustro de la Catedral volvía a abrir sus puertas a los eventos culturales y musicales este viernes. Se trataba de un encuentro coral en honor a San José, protector de la provincia, que tuvo como protagonistas al Coro Infantil Pedro Mena, de Adra, y a la Escolanía de la Basílica de la Santa Cruz del Valle, de Madrid.

Gómez Cantero dio la bienvenida a los asistentes, deseando que “el Claustro permanezca abierto a la ciudad”, tal y como también dijo en la presentación, “queremos que el Claustro sea un lugar de encuentro, queremos que la Catedral esté al servicio de la ciudad y para servir a los ciudadanos, sean creyentes o no, que la Catedral sea un centro de culto y también un centro de Cultura”.

La noche de música coral la abrió el Coro Infantil Pedro Mena. Nació en el CEIP Pedro Mena de Adra la Navidad del curso 2012/2013 y con el transcurso del tiempo ha ido creciendo y expandiendo su ámbito de actividad, hasta el punto de haber actuado ya en festivales y certámenes en Roma, Praga o Viena y haber colaborado con numerosas formaciones, como la Orquesta Ciudad de Almería entre otras muchas.

Comenzó su programa, con dirección de José Antonio Pérez Fernández, saliendo entre los arcos con la medieval ‘Media Vita’, con la que llegaron al escenario para interpretar la magiar ‘Niska Banja’ y la divertida ‘Tuttira Mai’ de tradición maorí. Más solemnes sonaron ‘Cantate Domino’ de Rupert Lang y el ‘Ave María’ de Caccini, antes de terminar con ‘Sanctus’ de Prizeman y la enérgica ‘Kusimama’, de Jim Papoulis.

Escolanía del Valle

Tras la actuación local, llegaba el turno de la Escolanía del Valle. La Escolanía nació en 1958 para contribuir a una mayor solemnidad en las celebraciones litúrgicas de la Basílica de la Santa Cruz. Unos cincuenta niños de toda España, de 8 a 16 años, reciben una personalizada formación académica y musical. Junto a los estudios oficiales de Enseñanza Primaria y Secundaria, aprenden lenguaje musical, instrumento, música de cámara y canto coral en una tradición que ha hecho que, de ellos, hayan salido tres coros profesionales, que hayan grabado más de treinta discos y obtenido varios premios internacionales.

Su repertorio comenzó bajo la dirección del monje de la Abadía, fray Javier Martín García, encargado de los cantos gregorianos, de los que interpretarían ‘Kyrie tropado. Fons Bonitatis’ y el Himno a la Virgen ‘Virgo Dei Genitrix’. A continuación, tomarían la escena, el director Raúl Trincado con Valentyna Naida al piano para interpretar el resto del programa con el anónimo del siglo XIII ‘Kirie, Rex’, ‘Ubi Caritas’ de Gjelio, ‘Sure on this shining night’ de Barber, ‘Sagrado Francisco’ de Campderros, ‘O Sacrum Convivium’ de Bartolucci, el ‘Ave María’ de Julio Domínguez, la popular ‘Arranca, Arranca’ de Violeta Parra y ‘Baba Yetu’ de Christopher Tin.

Como cierre, ambas formaciones compartieron escenario a modo de gran colofón final con el ‘Adiemus’ de Karl Jenkins. Una noche en la que las voces corales volaron tan limpias y tan alto como los pájaros que revoloteaban y también cantaban en el Claustro entre obra y obra.