Almería Promocion Guitarras Electricas

Las eléctricas más famosas del Rock se pueden ver en la nueva exposición del Museo de la Guitarra ‘Antonio de Torres’

El concejal de Promoción de la Ciudad, Carlos Sánchez, ha inaugurado hoy una muestra única, de 22 guitarras, que se podrá visitar hasta el próximo 1 de abril

‘Eléctricas. La Última Metamorfosis De La Guitarra’ es el nombre de la nueva exposición que desde hoy y hasta el próximo 1 de abril se puede visitar en el Museo de la Guitarra ‘Antonio de Torres’. Una muestra que ha sido inaugurada hoy por el concejal de Promoción de la Ciudad, Carlos Sánchez, acompañado por sus dos comisarios, Carlos González y Ricky de SteelEdge Guitars, propietario de las 22 históricas guitarras que protagonizan la muestra.

Auténticas joyas y símbolos de las seis cuerdas amplificadas, que han usado nombres propios tan incontestables como Agnus Young de AC/DC, Brian May de Queen, David Gilmour de Pink Floyd, Noel Gallagher de Oasis, Eric Clapton, George Harrison de The Beatles, Van Halen, Bono y The Edge de U2, Joe Satriani, Mark Knopler o Richie Sambora. Muchas de ellas, además, están firmadas por sus protagonistas.

“Hoy presentamos sin duda una de las exposiciones dedicadas a las guitarras eléctricas más importantes que se han realizado en España, con el mérito especial de ser obra de un apasionado almeriense. En esta exposición disfrutaremos guitarras de culto, que han sido tocadas por grandes músicos y cuyas voces están presentes en las grabaciones más emblemáticas del siglo XX, esas que todos, al menos los de las generaciones anteriores a la generación Z, hemos escuchado tantas veces”, ha dicho Sánchez.

Por su parte, Ricky de SteelEdge Guitars ha agradecido al Área de Promoción “la posibilidad de exhibir parte de mi colección y espero que los almerienses y turistas la disfruten tanto como yo lo he hecho para reunirlas. Como decía un amigo que ya no está con nosotros, la guitarra es solo una excusa para compartir, compartir música, cultura, canciones que nos unen”.

La muestra se completa, a la entrada, con otro símbolo icónico del siglo XX, las míticas motocicletas Harley Davidson, muy ligadas a la música country y rock, presente en la exposición con un modelo muy especial, la edición del centenario de la marca en 2003.

Sobre la evolución eléctrica de la guitarra

La guitarra conoció desde sus orígenes una gran popularidad, tanto en el ámbito culto como en el popular. Sin embargo, cuando en el siglo XIX otros instrumentos acústicos de cuerda pulsada, como los pianos y las arpas, evolucionaron hacia un mayor tamaño con potentes sonoridades, que los hacían aptos para unirse a las orquestas sinfónicas, la guitarra se quedó rezagada.

Por su tamaño y su estructura ligera, la guitarra de los siglos XVIII y XIX no podía competir con pianos, arpas, o conjuntos de violines, flautas, clarinetes u otros instrumentos de viento. Simplemente apenas se la oía en una orquesta. Es por eso que Hector Berlioz, que amaba la guitarra y componía con ella, nunca escribió obras para guitarra, considerándola una “orquesta en miniatura” reservándola para el ámbito privado.

Pero el dominio de la electricidad permitió el desarrollo de los sistemas de amplificación, la guitarra pudo competir en potencia con los demás instrumentos, saliendo de las casas y los salones privados para llegar a las multitudes.

Las guitarra eléctricas conservaban las cualidades de ligereza, facilidad de transporte y versatilidad de sus hermanas acústicas, pero podían llegar a cientos e incluso miles de personas. Las nuevas músicas, como el jazz, el blues o el rock la adoptaron sin dudar y desde entonces es el instrumento de cuerda predilecto de estas nuevas músicas.

Al liberarse de las exigencias de los instrumentos acústicos pudo cambiar de forma y tamaño, adaptándose a cualquier extravagancia decorativa y técnica, como las guitarras de tres y cuatro mástiles.

Sin embargo, hay elementos que no han cambiado a lo largo de los siglos, como es el ser un instrumento barato, su acoplamiento perfecto al cuerpo del músico, la facilidad de moverse con ella, de poder cantar, caminar, bailar e incluso saltar con ella sin parar de tocar. Y esa virtud es algo que ya puso en evidencia el guitarrista y compositor Luis de Briceño en 1636: “La Guitarra es un teatro verdadero de este ahorro, además es acomodada y propia para cantar, tañer, danzar, saltar y correr, bailar y zapatear”.