Almería Selección española balonmano

La Federación Española de Balonmano felicita al Ayuntamiento por la coordinación del España-Suecia, con victoria de los Hispanos

El alcalde, Ramón Fernández-Pacheco, recibe una placa, como reconocimiento, del presidente de la RFEBM, Francisco Blázquez

Almería es una ciudad perfecta para la celebración de eventos deportivos, y así se pudo comprobar anoche en el partido de balonmano entre España y Suecia, enmarcado en la EHFEuro Cup, con victoria de los Hispanos por 33-25: Más de 4.900 espectadores animaron en una moderna instalación deportiva como es el Palacio de los Juegos Mediterráneos. Por eso, la Federación Española de Balonmano, y en su nombre su presidente, Francisco Blázquez, entregó, en la posterior cena, una placa en reconocimiento al Ayuntamiento de Almería por la coordinación de este partido oficial internacional.

El alcalde de Almería, Ramón Fernández-Pacheco, se mostraba muy satisfecho por la iniciativa y ha manifestado que “desde el Ayuntamiento estamos convencidos de que somos una ciudad ideal para la realización de ‘stage’ deportivos y competiciones de élite por el excelente clima durante todo el año, por la red de modernas instalaciones deportivas, por la calidad y amplitud de las infraestructuras hoteleras, por nuestro patrimonio histórico y cultural y, por supuesto, por nuestra gastronomía, que nos ha convertido este año en Capital Española de la Gastronomía”. Una frase que desarrolla asegurando que “los jugadores y directivos de la Federación lo han comprobado, al igual que los miles de personas que han visto la competición desde la retransmisión por televisión. Supondrá un impulso más para acoger grandes competiciones en nuestra ciudad”.

Además, durante el descanso el alcalde participó en la entrega de distinciones a personalidades ilustres del balonmano en la provincia de Almería.

El partido fue de notable calidad, con unos Hispanos que dominaron durante los sesenta minutos, y que ya ganaban 19-12 al final de la primera parte. Jugadas espectaculares, intensidad y emoción, y alegría y diversión entre el público que no paró de animar desde las gradas, dentro de un clima de deportividad. Pasión por el balonmano en una ciudad que es deporte.