Almería cooltural Ivan Ferreiro

Iván Ferreiro da lustre en Cooltural Go! al otro lado de su repertorio en un concierto de escucha y confidencias

El artista gallego, acompañado de su hermano Amaro, actuó en el Recinto de Conciertos en una velada que abrió la murciana Kuve

Con puntualidad suiza, el Recinto de Conciertos del Ferial recibió anoche una nueva sesión del amplio ciclo de conciertos Cooltural Go! Con la variedad y amplio espectro musical que lo caracteriza, se pasó del agitador flamenco y arabesco electrónico de Califato ¾ de la pasada semana a la intimidad confesional de la gira ‘Cuentos y Canciones’ de Iván Ferreiro. Antes, la encargada de abrir boca sería Kuve, nombre artístico de Maryan Frutos. Una nueva cita con la #CulturaSegura, organizado por Cooltural Fest, a través de Crash Music, y el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería.

Acompañada de Madbel, teclista y coproductora de sus últimos singles y partícipe de la evolución sonora experimentada en los últimos tiempos Kuve regresaba también a Cooltural, donde ya actuó en la edición de 2019. Apoyada en el brío de bases contundentes y sintetizadores Kuve aprovecharía su algo más de media hora de actuación con temas de su último disco hasta la fecha, el notable ‘Castillos De Fuego’, del que interpretaría el tema homónimo, el canto feminista y vitalista de ‘El Mundo Es Tuyo’ o la contagiosa y postrera ‘Bailar En La Tormenta’, con la que bajaría del escenario para estar más cerca del público.

Entre ellas, también habría espacio para una mirada retrospectiva hacia atrás para recuperar el ‘3.0’ que daba título a su disco anterior y también incorporando al repertorio su sentida y especial versión de la eterna ‘Yo No Soy Esa’ de Mari Trini, perteneciente a un doble single que se acompaña con el ‘Se Acabó’ de María Jiménez, que sin embargo no sonó.

De esta forma, Kuve cumplió con la siempre difícil misión de abrir para el cabeza de cartel y dejó con las ganas de verla con este nuevo impulso con la banda al completo. Seguro que habrá pronto oportunidad para ello.

Iván y Amaro, como en casa

“En algunos conciertos que dimos el año pasado lo pasamos tan mal viendo cómo no os podíais levantar con algunas canciones, que para esta gira hemos preparado un repertorio más tranquilo, para escuchar sentado. Esperamos que os guste”. Dejando las bases claras desde el inicio para que nadie se llevara al desengaño, los hermanos Iván y Amaro Ferreiro hicieron pasar a los ‘coolters’ al salón de su casa, luz de mesita, televisores y alfombra incluida, para hacer un recorrido casi cronológico por su trayectoria en solitario. Aunque desde un punto de vista ‘reivindicativo’, ya que optó por canciones que, sin ser del todo rarezas, sí que se antojan alejadas de lo que pudiera ser una sucesión de éxitos.

Hay algo de encanto del fracaso, de lo raro, de lo diferente en la propuesta de los Ferreiro, ya de por sí bastante intensa y de tonalidad gris como bien saben los que llevan más de 15 años enamorados de sus varios pasos hacia el lado contrario de la comercialidad. En esa colección de temas menos populares, Ferreiro emerge como un fantástico narrador de historias, tanto entre canción y canción como en la interpretación, minimalista ayer entre las guitarras de Amaro, su máquina de teclas y efectos y su voz inconfundible.

Abriría con ‘Espectáculo’ como ese canto de amor al mundo escénico que retomaría con su primer disco en solitario, ‘Canciones Para El Tiempo y La Distancia’. Un álbum cuyos temas se compusieron antes y después de los conciertos de versiones que los Ferreiro ofrecían por bares, de la que recuperarían el ‘Love Song For A Vampire’ de Annie Lennox. De los jardines de Buenos Aires donde se escribió también recordaría ‘Me Toca Tirar’.

La propuesta escénica se enriquece con proyecciones que van desde fotos alusivas a las explicaciones técnicas de las grabaciones a ese cómic que acompañaba a su disco ‘Mentiroso, Mentiroso’, del que sonaría ‘Secretos Deseos’. Con la retranca gallega conocida, el camino por el tiempo de Iván continuaría haciendo parada en el ‘Picnic Extraterrestre’ del que sonarían, a modo de reivindicación, ‘Paraísos Perdidos’ y ‘Picnic Al Borde Del Abismo’, ironizando sobre las lapidarias formas de Jenaispop que ‘crucificó’ aquel EP.

Sorpresa inesperada para el doble guiño hacia Piratas con ‘Sondear’, revisitada gracias a un encuentro con el guitarrista de la banda, Fon Román, un tema que fue descartado para el disco ‘Ultrasónica’ y que solo se incluyó en ‘Sesiones Perdidas’. Un preludio perfecto para ‘El Equilibrio Es Imposible’, que sonó poderosa y vibrante, con el halo especial de las grandes canciones.

Para la segunda parte del concierto, que prescindió de la pantomima del amago en la despedida, los Ferreiro tendieron puentes entre los paisajes de ‘Twin Peaks’ y Val Miñor y recuperaron el ‘Me Dejó Marchar’ de Coque Malla, que adquirió en su momento otra dimensión con la colaboración de Iván Ferreiro. Unas maneras muy similares a las que viene popularizando en su canal con lo que denomina ‘Perversiones Catastróficas’. Habría más tras ‘Una Inquietud Persigue Mi Alma’, moviéndose entre lo paranormal y lo cotidiano.

Para enfilar el cuarto final, no podía faltar una representación de su ‘Cena Recalentada’, el disco con el que hizo un reconocimiento público a German Coppini y sus Golpes Bajos, y que decidió interpretar de manera íntegra en el festival PortAmérica, con ejemplos de las nada constructivas impresiones del público en Twitter. Nueva versión, esta vez de Leiva, con ‘Breaking Bad’, acompañada por fotos del gremio y con el deseo de que pronto vuelvan las sesiones de furgoneta y bandas y equipos técnicos completos en los escenarios y tras ellos.

Un momento álgido que tuvo continuidad con ‘El Pensamiento Circular’, de la última parada de su discografía, ‘Casa’. Como regalos finales, quedarían ‘Trincheras De La Cultura Pop’, con una letra propia sobre la base de una variación de ‘Las Cuatro Estaciones’ de Vivaldi creada por el compositor contemporáneo Max Richter y, cómo no, ‘Turnedo’, la única concesión ‘popular’ realizada en toda la noche.

“Si estamos aquí, si todo este camino ha sido posible, es gracias a que mi hermano compuso esta canción. Estamos condenados a cantarla siempre y siempre será un placer”, se despedía Iván que, truhán y señor, añadió unos versos de la canción ‘Diecinueve’ de Maga en la primera estrofa.

Tanto como ver a dos gallegos con jersey y rebeca en julio en Almería, un concierto bello en su extrañeza e infrecuencia. El eterno poder hipnótico de las historias bien contadas y cantadas.