Almería cultura copla

El eterno legado de la Copla revivió con fuerza anoche en el Auditorio Maestro Padilla

Tres de los artistas del conocido programa ‘Original y Copla’, entre ellos el almeriense Francisco Miralles, hicieron un recorrido por el género que marcó una época en España

La pasión desbordada, el amor correspondido o abandonado, los dobles sentidos, la crítica velada a una sociedad todavía con clichés de tiempos pasados… La Copla, un género genuinamente español, por sus connotaciones socioculturales e históricas, revivió anoche con fuerza en el Auditorio Municipal Maestro Padilla, en una nueva cita de la programación de otoño puesta en marcha por el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, bajo los parámetros de la Cultura Segura.

Todo ello, gracias al espectáculo ‘Original y Copla’, dirigido por el maestro Josemi Álvarez, que lideró a la banda formada por Víctor Torres a la guitarra, Fran Rivero a la trompeta, Fran Hurtado a la batería, y Ángel Morilla al bajo y los teclados, y que acompañó a los artistas Virginia Salomé y Sergio Díaz, anunciados en el cartel, a los que se añadió el almeriense Francisco Miralles, lo que terminó de redondear una noche en la que el público recordó muchas de las tonadas que tantas y tantas radios han emitido a lo largo de los años.

Tras la entrada a dúo de Salomé y Díaz, el concierto alternó momentos solistas de los artistas, como el ‘Tengo Miedo’ y ‘María La Portuguesa’, donde brilló Sergio Díaz, o ‘El Clavel’ y ‘Compañero’, de Marifé de Triana, en la voz grandilocuente de Virginia Salomé.

Tras las dobles parejas, llegó el momento de la aparición en escena del vecino de Pescadería, Francisco Miralles, que levantó pasiones con la ‘Baladilla de Los Tres Puñales’ y que también recordaría, ocho años después, la primera canción que cantó en el programa, ‘Los Tientos del Reloj’. Su primera ronda culminaría con la bailable ‘Embrujá Por Tu Querer’, de la época disco-funk setentero en el que se sumergió la copla en los años 70 y que reactualizaría Diana Navarro o Miguel Poveda.

Una primera toma de contacto de temas no tan manidos, que conquistó al patio de butacas, que terminaría de rendirse con coplas más conocidas para el tramo final, como ese vibrante ‘El Emigrante’, de Juanito Valderrama o ‘Qué Guapa Eres’ de Antonio Molina, entre otras. La copla ese canto eterno de pena negra.