Comandante Lara y cía.

El ‘Comandante Lara’ agota entradas en el Auditorio con su humor directo y arriesgado

Estuvo acompañado por los cómicos Vicente Ruidos y Jesús Tapia, que anoche hicieron las delicias de un público entregado a los monólogos

Un buen monologuista sólo necesita un micrófono y un público con ganas de divertirse. Sin requerir un gran planteamiento escénico, el cómico logra las carcajadas de los asistentes simplemente con sus historias. Y en estas lides, Luis Lara, más conocido como el ‘Comandante Lara’, es un fenómeno. Anoche logró agotar las entradas del Auditorio Maestro Padilla y, acompañado por Vicente Ruidos y Jesús Tapia, hizo las delicias de un patio de butacas entregado al humor de este gaditano, convertido en fenómeno mediático.

El ‘Comandante Lara’ ofrece un humor directo, arriesgado, más de tocar cosas comprometidas, sin tapujos, la gracia de saber contar la realidad cotidiana. De ahí que hablara desde el ‘procés’ catalán a la salud alimentaria o el cambio climático, poniendo humor a estas complejas situaciones que viven el país y el mundo.

El trío de cómicos aparece en la introducción del espectáculo y se despide con una suerte de ‘chistes malos’ “para conseguir que la gente se vaya del teatro, as u ritmo, pero que abandonen todo el Auditorio”, algo que no logran, porque tienen un humor que engancha. Junto a estos momentos corales, se van intercalando los monólogos los humoristas, cada uno con su estilo. Especialmente divertido Luis Lara al analizar los estereotipos de los anuncios de colonias de la televisión, o a la hora de hablar de su popular cuñado, Ramiro. Por su parte, Vicente Ruidos y Jesús Tapia no le andan a la zaga y también bordan sus monólogos con situaciones, unas veces cotidianas, otras más escatológicas, y siempre divertidas.

Monólogos, música, chistes… en dos horas de humor que a nadie dejó indiferente, un espectáculo para toda clase de público y que ya ha recorrido las principales ciudades de Andalucía con un éxito indiscutible de asistencia y resultado. No podía ser menos en Almería, donde los asistentes llenaron todas las butacas para disfrutar del humor y de los monólogos con letras mayúsculas.