Almería Cultura El Nombre

El Apolo se llena de risas con las verdades ocultas y las opiniones cruzadas de ‘El Nombre’, obra del programa Delicatessen

La adaptación de la texto de Matthieu Delaporte y Alexandre De la Patellière realizada por el director Daniel Veronese hace reír en una nueva cita con el teatro del Área de Cultura

El costumbrismo y las situaciones en las que es fácil sentir una identificación muy empática son una fuente de humor inagotable. Escenas cotidianas, como puede ser una cena entre dos hermanos con sus respectivos matrimonios y un amigo común a la familia se presenta como un hecho de lo más común del que no es difícil ser partícipe y donde esa conexión instantánea provoca que el espectador se sienta dentro de la historia desde el primer momento. Ese el secreto de ‘El Nombre’, la obra que anoche el programa Delicatessen del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y Axioma Producciones llevó anoche a las tablas del Teatro Apolo en una nueva cita con la programación municipal de otoño.

La historia se desarrolla en la normalidad más absoluta hasta que una broma continuada sobre el nombre de un futuro bebé crispa los ánimos. Adolph, la referencia literaria francesa de Benjamin Constant, se confunde con Adolf, el dictador, como fuente de inspiración para ese retoño por venir y desata las iras de cuñado, hermana y amigo para desembocar en una sorprendente escalada de secretos ocultos en la familia, reproches silenciados durante años y la liberación de todo ese tipo de verdades que, por cosas de la convivencia, se van edulcorando o dejando pasar.

En este terreno de juego, una mujer reducida al cuidado del hogar y de los hijos por la desidia de su marido, feroz analista de poca indulgencia, un hermano demasiado ombliguista y con un humor de lo más crudo, una mujer tachada de fría por su independencia y un amigo al que se le sitúa como traidor interactúan en una voraz y veloz sucesión de diálogos que va dejando grandes joyas efectivas para provocar las risas.

‘El Nombre’ es una obra de Matthieu Delaporte y Alexandre De la Patellière, adaptada y dirigida por Daniel Veronese, un trabajo que le valió el reconocimiento a mejor director en los premios Garnacha de Haro, donde también fueron distinguidas a mejor actriz May Pascual y Gloria López.