Almería hijo adoptivo Visconti

El alcalde lamenta el fallecimiento a los 100 años del acuarelista Julio Visconti, Hijo Adoptivo de la ciudad de Almería

Fernández-Pacheco asegura que las pinturas de Visconti serán “siempre el mejor reflejo de la deslumbrante sensibilidad” que, para interpretar paisajes almerienses, ha tenido esta “figura destacada del realismo español”

El alcalde, Ramón Fernández-Pacheco, ha lamentado profundamente el fallecimiento, a los cien años, del acuarelista Julio Visconti, Hijo Adoptivo de la ciudad de Almería desde 2008, y ha señalado que sus pinturas serán “para siempre el mejor reflejo de la maestría técnica y la deslumbrante sensibilidad” de este artista para interpretar el paisaje almeriense.

La pérdida del “maestro de la luz” y “figura destacada del realismo español” es una “triste noticia para la provincia”, ha subrayado. Una de sus acuarelas, una perspectiva de la Plaza Vieja y la Alcazaba, preside el despacho de Alcaldía desde que Visconti la donó a la ciudad cuando fue nombrado Hijo Adoptivo de Almería. Fue en noviembre de 2008, con Luis Rogelio Rodríguez-Comendador de alcalde, en un acto en el que se destacó no sólo los méritos artísticos del acuarelista, sino también la relevancia y el brillo que para la Ciudad de Almería ha supuesto siempre la difusión nacional e internacional de su extensa obra.

El reconocimiento de la ciudad de Almería al pintor de Fiñana quiso entonces premiar tanto al artista tradicional, cuyas raíces se funden en el nacimiento mismo de la civilización mediterránea, como al genio más audaz y moderno, al autor que domina la técnica de la acuarela para transmitir la belleza.

La obra de Visconti, que puede verse en la Pinacoteca Municipal de Madrid, el Archivo Histórico Municipal de Valencia, el Museo del Alto Aragón en Huesca, en la sede de la Fundación Pintor Julio Visconti de Guadix, pero también en el Ayuntamiento de Almería que posee una colección de acuarelas del pintor de la luz, ha ido convirtiéndose “en algo vital para la conciencia colectiva almeriense, asegura Fernández-Pacheco, que destaca la importancia “no sólo de admirarlo, sino también de compartirlo”.