‘Avalanche’ conquista con su personal visión del movimiento a lo largo del tiempo

‘Avalanche’ conquista con su personal visión del movimiento a lo largo del tiempo

De una densidad casi palpable, el espectáculo de Dani Pannullo reúne en su obra las civilizaciones, de Oriente a Occidente, la modernidad urbana y maquinal y las ‘Memorias de Adriano’ de Yourcenar

La densidad conceptual de Dani Pannullo, creador de numerosos espectáculos de danza, cada vez más intruncados, se hizo carne ayer sobre las tablas del Auditorio Municipal Maestro Padilla con ‘Avalanche’. Una cita que forma parte de la programación del ‘Otoño Cultural’ del Área de Cultura, Educación y Tradiciones del Ayuntamiento de Almería y que desplegó todo su poder y capacidad de inventiva y sorpresa al calor de ritmos urbanos, programaciones maquinales, movimientos corales casi a lo tragedia griega, luces deslumbrantes y un violonchelo que aportaba una dosis lírica, clásica, por momentos barroca, a una puesta en escena impactante.

Alejandro Moya, Julián Gómez, Miguel Ballabriga y Rubén Martín, ejercieron de b-boys, acompañados del fútbol ‘free-styler’ de Javier Sanz Aguilar, una de las grandes novedades de la representación, la inclusión del dominio virtuoso de la pelota como conexión férrea de la expresividad corporal de la danza, y el citado violonchelo de Luis Felipe Serrano.

El cantante saudí AlaaWardi suena al comienzo de la representación, de suprema ambientación musical. Acompañando los movimientos, por momentos androcéntricos y narcisistas del cuerpo de baile, sonaría Alessandro Cortini, la percusionista Asa-Chang con su ‘Hana’, forjada a partir del Tokyo Ska Paradise Orchestra, una suerte de visión japonesa de las experimentaciones de Jean Michel-Jarre, o el mismísimo Ravi Shankar y Philip Glass con ‘Meetings Along The Edge’, muchas veces enriquecidos con el violonchelo en directo, dieron sentido sonoro a lo visto en escena. De una densidad casi palpable, el espectáculo de Dani Pannullo reúne en su obra las civilizaciones, de Oriente a Occidente, la modernidad urbana y maquinal y las ‘Memorias de Adriano’ de Marguerite Yourcenar.

Música barroca, jazz, piano clásico… y la modernidad. Un mundo de confrontaciones dancísticas que habla, sobre todo, del inexorable paso del tiempo. La belleza “deforme” de nuestro siglo, que recoge diferentes momentos en la vida de un director que se centra en mostrar, desde el lenguaje físico, cómo y por qué se mueve la gente: desde los más atávicos rituales de los pueblos a la compleja presencia de la danza en las urbes de millones de habitantes, como en las atribuladas composiciones electrónicas de Radio Citizen en ‘Black Forest’ o ‘Love Serenity Blues’, más pesadas si cabe en el ‘65’ de Kiasmos, suavizado con el trompetista de jazz suizo, Érik Truffaz, que soltaría el lastre hacia un final, de nuevo acelerado, inmerso en el tiempo actual de prisas y balones, al son de ‘Surph’ de Rustie. El viaje por el mundo y el tiempo, concluiría, con la ovación del público, en la despedida con la libanesa Nancy Ajram.

Sin duda, una obra compleja pero de tal belleza plástica y de símbolos atemporales que la satisfacción del público asistente fue, del todo, plena.

Sobre Dani Pannullo

Ecléctico creador de la danza, abandera Dani Pannullo algunas de las más vanguardistas propuestas del panorama actual. Danza hip hop, butoh, cabaret, performance, gimnasia y danza contemporánea, forman parte del universo creativo de este coreógrafo, en continua búsqueda e investigación de lo que él mismo denomina como “discurso total”.

En Argentina se formó en danza y teatro, y desde allí aterrizó en Madrid a mediados de los años 80, donde comenzó sus primeros pasos profesionales bajo Productos Lola, pionera agrupación de la que formaban parte el diseñador David Delfín y la actriz Mariola Fuentes.

Atento a la calle como fuente fundamental de nuevos movimientos dancísticos, y respetuoso observador de las más variadas disciplinas, formó Dani Pannullo en 1999 su propia compañía, introduciendo con ella un innovador concepto de espectáculo en el panorama dancístico del país. La Dani Pannullo Dancetheatre Co, formada por bailarines provenientes de los más variados estilos de danza. ‘Communion’ (1999), ‘Yukkuri, desde el break dance al butoh’ (2000), ‘Orden de aparición’ (2003), ‘Oro negro’ (2004), primer musical de hip hop, ‘Tiranah. Cabaret-Hip Hop’ (2005), ‘Quijote Hip Hop’ (2005), la serie de espectáculos ‘Desordances’, estrenados de la primera a la quinta entrega (entre 2006 y 2010), y ‘Uirapurú’ (2011), son algunos de los trabajos firmados por Dani Pannullo al frente de su compañía.