Almería podrá vibrar con la adaptación de ‘Faust’, desde el Teatro Real, el viernes en el Apolo

Almería podrá vibrar con la adaptación de ‘Faust’, desde el Teatro Real, el viernes en el Apolo

La proyección podrá verse a las 20.00 horas, con entrada libre hasta completar aforo

 

Gracias al convenio firmado entre el Ayuntamiento y el Teatro Real hace unos meses, Almería será una de las pocas ciudades que podrá disfrutar este viernes, 5 de octubre, de la proyección de la ópera ‘Faust’. Una revisión del conocido mito alemán, que comenzará a las 20.00 horas y que podrá verse en el Teatro Apolo, con entrada libre hasta completar aforo, en el marco del ‘Otoño Cultural’ programado por el Área de Cultura, Educación y Tradiciones.

 

Los almerienses podrán seguir cómodamente el espectáculo con el que el Teatro Real comienza su temporada 18/19. Una nueva producción de ‘Faust’ de Charles Gounod, reencarnación en forma de gran ópera del mito alemán, con dirección musical de Dan Ettinger. Piotr Beczala e Ismael Jordi dan voz al personaje titular, símbolo insuperable de ambición desmesurada, junto a Marina Rebeka e Irina Lungu en el papel de Marguerite. Àlex Ollé, en la cuarta aproximación de La Fura dels Baus a la leyenda faustiana, dirige esta cautivadora ópera tras su reciente éxito en ‘El holandés errante’.

 

Sobre la obra

 

La leyenda de Faust, el hombre que vende su alma al diablo a cambio de poder y conocimiento, bebe de diversas fuentes populares. Al igual que la de Orfeo o la de Don Juan, ha pervivido a lo largo de los años plasmada en un sinfín de manifestaciones artísticas. Solo en el terreno musical, ha inspirado a compositores tan diversos como Richard Wagner, Franz Schubert, Gustav Mahler o Hector Berlioz. No escapó tampoco Charles François Gounod a esta historia hipnótica, a partir de la cual compondría la que acabaría siendo su ópera más popular.

De toda la leyenda, centraría su atención en el fragmento de la trama que narra el amor maldito entre Faust y Marguerite. Esta elección generaría malestar en el ámbito germánico –no se le perdonó fácilmente que manipulase la que se consideraba una de las obras de arte nacionales más inapelables– pero supondría una innegable evolución en el universo de la ópera francesa: Faust renuncia al virtuosismo vocal gratuito en favor de melodías simples de gran frescura, hábilmente adaptadas al ritmo del texto y arropadas por un acompañamiento orquestal expresivo y a menudo sorprendente. El drama gana con ello en intimidad, creando así la atmósfera perfecta en la que situar una historia que aún hoy sigue cautivándonos.